Y un día, el astro más brillante llegó a mi vida... Y ya más nunca fui ni seré la misma.
Salú!
Y dijeron: "Bailen con gracia!!!" (Y Gracia bailó tooooooooooooda la noche)
jueves, junio 28, 2007
sábado, junio 23, 2007
Acerca del lavado de platos (me gusta volver a temas pasados)
Luego de considerarlo durante una cantidad de tiempo no menor, me compré una esponja toda de material simil metálico, porque mi vajilla merece tratamiento vip.
Y funciona divinamente.
Y funciona divinamente.
martes, junio 19, 2007
Y dale con las preguntas, eh?
La pregunta del día: Por qué soy capaz de inventar un parcial domiciliario sin bibliografía, hacerlo de manera tal que me vaya bien (y cuando digo bien es BIEN), pero no puedo escribir nada decente en este espacio?
Alguien? Algo? Ideas?
(Y no, no me estoy mandando la parte, de hecho es bastante lo opuesto).
Alguien? Algo? Ideas?
(Y no, no me estoy mandando la parte, de hecho es bastante lo opuesto).
jueves, junio 14, 2007
8 cosas (u otro pequeño vistazo a la verdadera vida de S.)
Resulta que del blog de Mara Sigilosa (www.cuentos-decapitados.blogspot.com) me invitaron a participar de este popular juego interblog de decir 8 cosas que tal vez el bloglector no sepa de quien aquí escribe. Siendo como soy, no postearé las reglas ni invitaré a nadie a continuarlo (sí, así de mala onda), aunque dejo abierta la posibilidad a quien quiera seguirlo.
Hechas las aclaraciones pertinentes, aca van mis ocho cositas:
1. Cuando viajo en colectivo con otras personas necesito, casi obsesivamente, quedarme con el boleto (siempre y cuando sea yo quien se baja última). Esto sucede, básicamente, porque tengo la certeza de que en el momento en que me haya quedado sin el boleto subirá el guarda.
2. A la hora de comer pollo a la parrilla, siempre elijo el muslo. Ahora bien, si tengo que comer el pollo en formato milanesa (o suprema), mi elección siempre es la pechuga.
3. Cada vez que salgo de mi casa hago un amague. Esto es, salgo, cierro con llaves, abro nuevamente, controlo que todo esté apagado y recién ahí vuelvo a salir tranquila.
4. Siempre me consideré una persona sumamente ordenada. Hace poco descubrí que no lo soy. Para nada. Mi casa, por estos días, es una acumulación de pilas de papeles y libros desperdigados por doquier. Y así permanecerá por un largo rato.
5. Soy obsesivamente puntual. Suelo llegar siempre unos minutos antes de lo acordado. Pero, depende la situación, actúo de diferentes maneras, a saber: Si me voy a encontrar en un lugar con amigos, me quedo esperando en el lugar acordado (generalmente afuera, nunca entro y me siento a esperar), si tengo turno con algún médico, doy vueltas manzana hasta que se hace la hora del turno, y si tengo que ir a clase, bueno, ahí siempre llego a la hora exacta, pero si veo que no voy a llegar puntual, ni siquiera voy.
6. Mi reloj interno está funcionando como el orto, al punto de tener que usar dos depertadores porque si no no me levanto.
7. No uso reloj, salvo los lunes.
8. Mi humor del día generalmente está condicionado por mi rutina de la mañana. Si esta se altera, ni siquiera intenten dirigirme la palabra.
Ahí tienen.
Hechas las aclaraciones pertinentes, aca van mis ocho cositas:
1. Cuando viajo en colectivo con otras personas necesito, casi obsesivamente, quedarme con el boleto (siempre y cuando sea yo quien se baja última). Esto sucede, básicamente, porque tengo la certeza de que en el momento en que me haya quedado sin el boleto subirá el guarda.
2. A la hora de comer pollo a la parrilla, siempre elijo el muslo. Ahora bien, si tengo que comer el pollo en formato milanesa (o suprema), mi elección siempre es la pechuga.
3. Cada vez que salgo de mi casa hago un amague. Esto es, salgo, cierro con llaves, abro nuevamente, controlo que todo esté apagado y recién ahí vuelvo a salir tranquila.
4. Siempre me consideré una persona sumamente ordenada. Hace poco descubrí que no lo soy. Para nada. Mi casa, por estos días, es una acumulación de pilas de papeles y libros desperdigados por doquier. Y así permanecerá por un largo rato.
5. Soy obsesivamente puntual. Suelo llegar siempre unos minutos antes de lo acordado. Pero, depende la situación, actúo de diferentes maneras, a saber: Si me voy a encontrar en un lugar con amigos, me quedo esperando en el lugar acordado (generalmente afuera, nunca entro y me siento a esperar), si tengo turno con algún médico, doy vueltas manzana hasta que se hace la hora del turno, y si tengo que ir a clase, bueno, ahí siempre llego a la hora exacta, pero si veo que no voy a llegar puntual, ni siquiera voy.
6. Mi reloj interno está funcionando como el orto, al punto de tener que usar dos depertadores porque si no no me levanto.
7. No uso reloj, salvo los lunes.
8. Mi humor del día generalmente está condicionado por mi rutina de la mañana. Si esta se altera, ni siquiera intenten dirigirme la palabra.
Ahí tienen.
martes, junio 12, 2007
Preguntas, preguntas...
Nunca les pasó que necesitaran, casi desesperadamente, que un período de tiempo termine?
A mi me pasa ahora mismo. Siento el enorme deseo de que estas próximas semanas huyan de mi vida. Hasta podría llegar a decir "Ni siquiera quiero saber qué pasa, sólo váyanse malditos días".
Eso me hace acordar que, años atrás, cuando salía a la noche y volvía al hogar a altas horas, siempre en bondi, claro, y hacía muchísimo frío y tenía que esperar y esperar al vehículo, pensaba en la teletransportación, como para evitar la espera en la fresca. Pero la pensaba no como una condición del hombre, sino como una máquina: La máquina teletransportadora. Algo así. Pero, como siempre pongo limites y reglas, también pensaba que dicho aparato sólo nos otorgaba una oportunidad para usarlo, y esa oportunidad venía en forma de tarjeta. Entonces lo que resultaba era una tarjeta de opción de teletransportación directa al hogar calentito.
Vuelvo. Cada vez que estaba en esa situación de espera del colectivo pensaba si esa era la oportunidad de usar la tarjeta o no, porque nunca más iba a poder usarla. Finalmente nunca la usé, aunque ideé (junto con una amiga) un sistema de cintas transportadoras que evitaban el uso del transporte público. Pero esa es otra historia.
A mi me pasa ahora mismo. Siento el enorme deseo de que estas próximas semanas huyan de mi vida. Hasta podría llegar a decir "Ni siquiera quiero saber qué pasa, sólo váyanse malditos días".
Eso me hace acordar que, años atrás, cuando salía a la noche y volvía al hogar a altas horas, siempre en bondi, claro, y hacía muchísimo frío y tenía que esperar y esperar al vehículo, pensaba en la teletransportación, como para evitar la espera en la fresca. Pero la pensaba no como una condición del hombre, sino como una máquina: La máquina teletransportadora. Algo así. Pero, como siempre pongo limites y reglas, también pensaba que dicho aparato sólo nos otorgaba una oportunidad para usarlo, y esa oportunidad venía en forma de tarjeta. Entonces lo que resultaba era una tarjeta de opción de teletransportación directa al hogar calentito.
Vuelvo. Cada vez que estaba en esa situación de espera del colectivo pensaba si esa era la oportunidad de usar la tarjeta o no, porque nunca más iba a poder usarla. Finalmente nunca la usé, aunque ideé (junto con una amiga) un sistema de cintas transportadoras que evitaban el uso del transporte público. Pero esa es otra historia.
martes, junio 05, 2007
Vómito
Pero no de esa clase, eh? Hablo del vómito de palabras. Eso me pasó recién. No me pude contener. Estaba en el colectivo volviendo al hogar luego de un día en el cual tuve que (casi) inventar un parcial que debía entregar hoy mismo (hija del rigor, eso soy). Entonces vuelvo. En el colectivo. Había elegido una música ciertamente apropiada para la ocasión del vómito palabreril: Iron & wine. Lo suficientemente tranquila como para pensar mientras escucho música. Y de repente, zas! Una imperiosa necesidad de buscar dentro de mi cartera un papel, lo que fuera, algo donde vomitar las palabras. Lo único que encontré fue mi agenda, así que bueno, ahí está plasmado mi vómito palabreril.
Fue gracioso, no podía parar de escribir. Y ni siquiera fueron grandes ideas... Bueno, puede que haya habido algo de ideas, lo que no se es si eran grandes. Digamos que tienen un tamaño que me viene bien, qué se yo. Pero, creo, porque no me ví desde afuera, que debía parecer una loca. No podía parar, hasta que de pronto paré. Cerré la agenda, la guardé y seguí como si nada.
Como el vómito. Cuando uno se siente mal ese acto repentino alivia, no?
Bueno. Lo mismo pero con palabras. Imagínense.
Fue gracioso, no podía parar de escribir. Y ni siquiera fueron grandes ideas... Bueno, puede que haya habido algo de ideas, lo que no se es si eran grandes. Digamos que tienen un tamaño que me viene bien, qué se yo. Pero, creo, porque no me ví desde afuera, que debía parecer una loca. No podía parar, hasta que de pronto paré. Cerré la agenda, la guardé y seguí como si nada.
Como el vómito. Cuando uno se siente mal ese acto repentino alivia, no?
Bueno. Lo mismo pero con palabras. Imagínense.
lunes, mayo 28, 2007
Ideas?
Si bien es evidente que no tengo ideas hace más de una semana (es un decir, eso está claro. No tengo ideas hace muchísimo más tiempo que eso, pero el hecho de que mi última publicación en el blog haya sido el sábado de la semana pasada de alguna manera me convalidaría para hacer la afirmación que hice) se me ocurre (y no, no es una idea. Una idea es mucho más que una ocurrencia. Ocurrencias tengo todo el tiempo, ideas no) que bien podría hacer lo que tan bien describe el amigo Mildisculpas en su último post (que no se cómo linkear) o puedo seguir escribiendo esto que, básicamente, es uno de los puntos de aquel escrito.
Entonces, viendo que no tengo opción, me inclino por la segunda y además les cuento que este fin de semana estuve de incógnito en una reunión blogger. Digo, de incógnito en parte. Digamos que no fui en calidad de blogger, ni en calidad, tal vez, de lectora de aquel blog que celebraba su segundo aniversario. Pero la verdad es que aparentemente soy blogger y, de hecho, leo a diario el blog del aniversario (anónimamente, nunca comenté nada).
El tema, que me está surgiendo en este preciso instante, es cómo identificar a un blogger. La realidad es que no tengo ni la más remota idea. Y la otra pregunta que me surge es si yo , en la vida real, podría ser identificada como tal. Digo, qué es lo que caracteriza a un blogger y lo diferencia de un otro que no lo es? Por qué alguien decide (como yo, por ejemplo) tirar pelotudez tras pelotudez en la web cuando bien podría escribirla en un cuadernillo real? Tal vez esa necesidad de audiencia (bueno, de lectores, de público) que no está satisfecha y entonces escribo en un blog? Y no digo que no me guste hacerlo, de hecho todo lo contrario, si ya llevo más de un año dandole al tecladito y publicando estas cosas que están leyendo.
En fín. Se aceptan comentarios, opiniones, respuestas, etc.
Feliz lunes.
Entonces, viendo que no tengo opción, me inclino por la segunda y además les cuento que este fin de semana estuve de incógnito en una reunión blogger. Digo, de incógnito en parte. Digamos que no fui en calidad de blogger, ni en calidad, tal vez, de lectora de aquel blog que celebraba su segundo aniversario. Pero la verdad es que aparentemente soy blogger y, de hecho, leo a diario el blog del aniversario (anónimamente, nunca comenté nada).
El tema, que me está surgiendo en este preciso instante, es cómo identificar a un blogger. La realidad es que no tengo ni la más remota idea. Y la otra pregunta que me surge es si yo , en la vida real, podría ser identificada como tal. Digo, qué es lo que caracteriza a un blogger y lo diferencia de un otro que no lo es? Por qué alguien decide (como yo, por ejemplo) tirar pelotudez tras pelotudez en la web cuando bien podría escribirla en un cuadernillo real? Tal vez esa necesidad de audiencia (bueno, de lectores, de público) que no está satisfecha y entonces escribo en un blog? Y no digo que no me guste hacerlo, de hecho todo lo contrario, si ya llevo más de un año dandole al tecladito y publicando estas cosas que están leyendo.
En fín. Se aceptan comentarios, opiniones, respuestas, etc.
Feliz lunes.
viernes, mayo 18, 2007
Cruzar o no cruzar...
A ver... Esta tarde tuve la oportunidad de adentrarme en el microcentro porteño una vez más y mientras caminaba por la superpoblada calle Florida (de punta a punta) se me ocurrió un ejemplo que bien puede ilustrar un pensamiento recurrente que anda recurriendo (bueno, escurriendo) mi cabeza.
Lo que sigue es parte de una reflexión más profunda pero como este espacio no está para eso (no en mi caso particular) sólo me centraré en la idea madre así quedamos en el estadio llano (o algo así). Hechas las aclaraciones pertinentes, aca les va la idea: Ultimamente pienso mucho sobre los tiempos, en cómo los "largos plazos" hoy en día se transformaron en lo que antes era un "mediano o corto plazo" y cómo parece que el mundo (la gente) corre en vez de caminar. Hay cientos de ejemplos, pero esta reflexión de hoy (que no fue en un colectivo) es bastante ilustrativa. Es así. Resulta que andaba yo caminando por Florida en plena tarde porteña, con todo lo que eso significa: Mareas de personas yendo y viniendo de un lado para otro y tal. De repente llego a la esquina de Florida y Tucumán. En ese punto las calles son angostas y la gente cruza sin respetar el semáforo.
Y ahí se me ocurrió que las personas se pueden dividir entre las que esperan el semáforo para cruzar y las que cruzan sin esperar que cambie.
Adivinan en qué grupo estoy?
Feliz viernes.
Lo que sigue es parte de una reflexión más profunda pero como este espacio no está para eso (no en mi caso particular) sólo me centraré en la idea madre así quedamos en el estadio llano (o algo así). Hechas las aclaraciones pertinentes, aca les va la idea: Ultimamente pienso mucho sobre los tiempos, en cómo los "largos plazos" hoy en día se transformaron en lo que antes era un "mediano o corto plazo" y cómo parece que el mundo (la gente) corre en vez de caminar. Hay cientos de ejemplos, pero esta reflexión de hoy (que no fue en un colectivo) es bastante ilustrativa. Es así. Resulta que andaba yo caminando por Florida en plena tarde porteña, con todo lo que eso significa: Mareas de personas yendo y viniendo de un lado para otro y tal. De repente llego a la esquina de Florida y Tucumán. En ese punto las calles son angostas y la gente cruza sin respetar el semáforo.
Y ahí se me ocurrió que las personas se pueden dividir entre las que esperan el semáforo para cruzar y las que cruzan sin esperar que cambie.
Adivinan en qué grupo estoy?
Feliz viernes.
miércoles, mayo 09, 2007
Ochenta por favor
Hace unos días vengo teniendo esta idea que me da vueltas en la cabeza, cual trompo. Estuve pensando que, teniendo en cuenta los últimos posteos, tendría que cambiarle el nombre al blog por uno que sonara algo así como "mi vida en bondi" o una cosa por el estilo.
Esta idea la pensaba solita, sin ayuda de nadie pero resulta que hoy, por esas vueltas que tiene la vida, me encontré con una hora "libre" entre actividad y actividad (o entre viaje en bondi y viaje en bondi) y tuve la increible buena fortuna de pasar por la casa de una amiguita, que ella esté y tomar unos mates. Entonces, mientras conversabamos y tomábamos mates, de repente le empecé a contar otra de mis historias colectiveriles (cuasi irrelevante esto, pero lo que le contaba era que anoche, volviendo de la institución académica de turno, me había "enamorado" de un muchacho que parecía ser pintor (de cuadros, no de paredes)). Ella, lectora del este espacio virtual desde la primera hora, me dice algo así como que la mayoría de mis historias ocurren en los colectivos. Y yo le contesté, por supuesto, que justamente en eso estaba pensando últimamente.
Entonces, dándome cuenta que no era la única que pensaba eso de mi virtuoespacio blog me dije: Zaz! (bueno, no dije eso exactamente) Entonces es verdat! (con T).
Así que en estos días habrá una reunión de consorcio para tratar este tema.
Sin más que decir, saludo atentamente.
Esta idea la pensaba solita, sin ayuda de nadie pero resulta que hoy, por esas vueltas que tiene la vida, me encontré con una hora "libre" entre actividad y actividad (o entre viaje en bondi y viaje en bondi) y tuve la increible buena fortuna de pasar por la casa de una amiguita, que ella esté y tomar unos mates. Entonces, mientras conversabamos y tomábamos mates, de repente le empecé a contar otra de mis historias colectiveriles (cuasi irrelevante esto, pero lo que le contaba era que anoche, volviendo de la institución académica de turno, me había "enamorado" de un muchacho que parecía ser pintor (de cuadros, no de paredes)). Ella, lectora del este espacio virtual desde la primera hora, me dice algo así como que la mayoría de mis historias ocurren en los colectivos. Y yo le contesté, por supuesto, que justamente en eso estaba pensando últimamente.
Entonces, dándome cuenta que no era la única que pensaba eso de mi virtuoespacio blog me dije: Zaz! (bueno, no dije eso exactamente) Entonces es verdat! (con T).
Así que en estos días habrá una reunión de consorcio para tratar este tema.
Sin más que decir, saludo atentamente.
viernes, mayo 04, 2007
¿?
Podría decir que esta ha sido una semana paréntesis. Nada ha pasado, no tuve anécdotas divertidas y ayer, como para cerrar (aunque era jueves, pero bueno) la semanita, me pasé (lea bien amigo lector) dos horas tocando seis (sí, dije seis) compases de una bella obra del amigo Bach. Que, por supuesto, en ese momento lo último que pensé fue en la palabra "amigo". De hecho, todo lo contrario. Como si él hubiera compuesto sus obras únicamente para molestarme. Así de egocéntrica resultó S. Porque, claro, escucharlo puede ser una experiencia extraordinaria. Pero no si la que está tocando soy yo. Ahí sí que es una experiencia, como mínimo, olvidable. Como máximo... Lo que se les antoje.
Una única situación divertida. El miércoles en el bondi (para variar) conocí al mejor vendedor ambulante. Vendía auriculares a 3$. Le hubiera comprado un par. Pero no le compré un cazzo. Porque no, simplemente. Pero sí me sacó una sonrisa, y también hizo que apagara la música por un ratito. Porque era divertido. Pero no mucho más que eso. Y si alguna vez viene el vendedor de medias al bondi, tal vez le compre la oferta del día. Que mis medias se estan poniendo viejas. Además, me parece que nunca se tienen suficientes medias. Y sí. Es un artículo necesario. Y creo que se piensa en él muy poco. No se por qué será. Será que es porque no se ven? Y no digo que yo sea fan de las medias, pero creo que es un artículo importante.
Evidentemente de las medias a Bach hay un pequeño paso.
Una única situación divertida. El miércoles en el bondi (para variar) conocí al mejor vendedor ambulante. Vendía auriculares a 3$. Le hubiera comprado un par. Pero no le compré un cazzo. Porque no, simplemente. Pero sí me sacó una sonrisa, y también hizo que apagara la música por un ratito. Porque era divertido. Pero no mucho más que eso. Y si alguna vez viene el vendedor de medias al bondi, tal vez le compre la oferta del día. Que mis medias se estan poniendo viejas. Además, me parece que nunca se tienen suficientes medias. Y sí. Es un artículo necesario. Y creo que se piensa en él muy poco. No se por qué será. Será que es porque no se ven? Y no digo que yo sea fan de las medias, pero creo que es un artículo importante.
Evidentemente de las medias a Bach hay un pequeño paso.
domingo, abril 29, 2007
Mirando tv con S.
Sábado al mediodía. Canal de México (creo que se llama el Canal de las estrellas). Un programa llamado "Muévete", según los conductores "el programa más visto de Latinoamerica" (?). Una sección del programa... Lean esto: "Móntate al macho" (algo así se llamaba). Lo describo un poco porque no pude salir de mi asombro. Era así. Por un lado unos hombres "Golden", descamizados y bailando al compás de tonadas del estilo "Sopa de caracol" de Wilkins (que la pasaron, por supuesto). Por otro lado una banda de mujeres excedidas de peso que bailaban, también, al compás de esas tonadas y recorrian el estudio siguiendo al conductor hombre (hay dos conductores, un hombre y una mujer). La conductora dice de repente "Paren la música". Y es allí cuando estas señoras que, cabe aclarar, visten todas unas remeras de colores tales como amrillo fosfo o verde o naranja con la inscripción "Montate al macho", se abalanzan sobre los hombres "Golden" y se les suben encima, esto es, se les montan. Por supuesto que hay mas mujeres que hombres, entonces alguna siempre queda afuera, pero en todas las vueltas hay una suerte de guerra entre dos para montársele a algun muchacho.
TRE-MEN-DO.
Veanlo. Es imperdible.
Lo que me rei.
TRE-MEN-DO.
Veanlo. Es imperdible.
Lo que me rei.
miércoles, abril 25, 2007
Un tropezón...
Nada más quiero decir que hoy, miércoles... 25? de abril, caminando por la calle, me pasó lo que tanto temía... Casi un año desde mi dubitativa compra, simplemente porque pensaba en la situación que viví hoy y que me hacía cuestionarme si realmente esa adquisición me iba a hacer feliz.
Y hoy pasó lo que tanto temí.
Me caí en la calle. De una manera muy divertida, cabe aclarar. Que si alguien me hubiera visto se hubiera reido mucho. Porque fue una caida lenta y en episodios. Pareció que, en algún momento, no me iba a caer, pero el impulso aparentemente fue más fuerte que la resistencia y terminé en el suelo.
Malditas botas! (Igual las adoro).
Y hoy pasó lo que tanto temí.
Me caí en la calle. De una manera muy divertida, cabe aclarar. Que si alguien me hubiera visto se hubiera reido mucho. Porque fue una caida lenta y en episodios. Pareció que, en algún momento, no me iba a caer, pero el impulso aparentemente fue más fuerte que la resistencia y terminé en el suelo.
Malditas botas! (Igual las adoro).
viernes, abril 20, 2007
Tormenta (de ideas)
Sólo que ayer tuve un brainstorming de ideas mientras viajaba en el colectivo. No podía parar el aluvión (qué buena palabra!) de pensamientos que, mientras sucedian, me hacian pensar (como en otro nivel) "esto da para un post". Y entre todos ellos, esta sensación y esta idea que me vino a la cabeza mientras miraba, no sin asombro, un cartel.
"Cuanto me perturba el cartel de la Señora de los Almuerzos televisivos más famosos, que es de tamaño natural, ubicado en las puertas de su joyería de confianza".
(Bueno, en un aluvión de ideas de este tenor no hay que pedir genialidades).
Feliz viernes.
"Cuanto me perturba el cartel de la Señora de los Almuerzos televisivos más famosos, que es de tamaño natural, ubicado en las puertas de su joyería de confianza".
(Bueno, en un aluvión de ideas de este tenor no hay que pedir genialidades).
Feliz viernes.
martes, abril 17, 2007
Un pequeño vistazo a la verdadera vida de S.
Ayer empecé un trabajo nuevo. Y cuando digo "no quiero hablar de eso" digo exactamente eso. A ver si vamos entendiendo las directas .
Y lo pongo aca porque se me canta, che.
Total que estoy en mis dominios (virtuales pero propios al fin).
Nada más.
Era verdad lo de "pequeño vistazo".
Y lo pongo aca porque se me canta, che.
Total que estoy en mis dominios (virtuales pero propios al fin).
Nada más.
Era verdad lo de "pequeño vistazo".
jueves, abril 12, 2007
Otra de bondis
Iba a escribir un post con mas detalles, pero me arrepentí en el camino y pensé "mejor demos la noticia así, rápido, cual arranque de curita". Ayer viajé en un colectivo que tenía una camarita... Si, parece que comenzó el Gran Hermano colectiveril.
Y no. No pude descubrir dónde estaba la cámara. Y tampoco pude descubrir qué diantres mostraba el monitor.
Y no. No pude descubrir dónde estaba la cámara. Y tampoco pude descubrir qué diantres mostraba el monitor.
martes, abril 10, 2007
...
Tuve un indicio de su llegada, un cambio perceptible pero al que no le di bola (me hice bien la boluda).
No se si quería reencontrarme con él, este tipo de reencuentros me pone mal. Saber que terminó una etapa y otra nueva comienza (acabo de sonar como radio Horizonte, emisora que creo no existe más) y que él mismo sea la evidencia de eso. Raro, pero cierto.
Lo raro es que, a pesar de ser nuevo, viene con cosas de su "yo" antiguo, de otro año, del año anterior. Supongo que todos tenemos residuos del pasado, qué se yo...
Igualmente, porque no todas son malas, anoche, a pesar de mi nuevo viejo amigo el insomnio, pude volver a aquella costumbre que tanto me gusta...
Parece que llegó el otoño.
No se si quería reencontrarme con él, este tipo de reencuentros me pone mal. Saber que terminó una etapa y otra nueva comienza (acabo de sonar como radio Horizonte, emisora que creo no existe más) y que él mismo sea la evidencia de eso. Raro, pero cierto.
Lo raro es que, a pesar de ser nuevo, viene con cosas de su "yo" antiguo, de otro año, del año anterior. Supongo que todos tenemos residuos del pasado, qué se yo...
Igualmente, porque no todas son malas, anoche, a pesar de mi nuevo viejo amigo el insomnio, pude volver a aquella costumbre que tanto me gusta...
Parece que llegó el otoño.
viernes, marzo 30, 2007
Viernes de recuerdo
Siento casi la obligación de decir algo. Será el clima del día? Se que el fin de semana me augura largas horas de reposo horizontal frente a peliculas que hoy mismo alquilaré para que me duren todo un fin de semana rodeada de tazas de te (y no se por qué me imagino a mi misma muy resfriada, cuando no es cierto, y no, no quiero llamar a la desgracia, es sólo mi imagen mental del fin de semana). (Y no, tampoco es una imagen de tristeza o depresión, pero con esta lluvia no puedo imaginarme salticando por los prados, menos en esta ciudad que tiene menos prados que... Bueno, que no tiene prado y punto). A mi la lluvia no me inspira, parafraseando a Birabent Junior. No me insipira, me hace escribir estas cosas. Y es que quería decir algo, pero no se qué. De repente pensé que podía escribir sobre un pensamiento que había tenido hace unas semanas atrás y que, casi milagrosamente, había quedado varado en mi cerebro. Y que se sepa, es de esos pensamientos tan poco profundos que asustan, y no digo que si no lo digo aca no lo digo en otro lado porque, honestamente, es mentira. Reproduzco mi pensamiento poco profundo por muchos lugares y lo hago público, a riesgo de quedar como una completa idiota o, lo que también puede suceder, una persona con mucha imaginación, o con una memoria privilegiada (aunque bien se que eso último es una patraña absoluta). Entonces hablaba de ese pensamiento, más bien recuerdo. Pensaba en un programa de tv de hace muchos años atrás. Viene así la cuestión: Resulta que un día estaba en un banco haciendo una cola para algún trámite (que ya no recuerdo) y mi cabeza se disparó sin escalas hacia mi niñez. Más precisamente hacia este programa de tv del cual yo era bastante fan. "Seis para triunfar", conducido por Hector Larrea. Y mi cabeza me disparó hacia allí porque recordé lo siguiente: Cada vez que en el programa participaba alguna persona que trabajaba en un banco, Hector siempre hacía la misma broma a algún niño de la familia (?). Le decía algo así como "Pero tu papá/mamá/tío/tía, etc. entonces tiene mucha plata" (Risas grabadas). Y claro, yo pensaba "cierto". Pero, y volviendo a ese momento tramiteril en el banco, allí se me iluminó la lamparita y pensé (y juro que por primera vez) "Pero claro, un empleado bancario no tiene tanto dinero (bueno, desconozco la cuestión salarial en ese rubro), porque, si lo tuviera, para qué hubiera querido ir y participar en Seis para Triunfar? Sólo por diversión?".
Feliz viernes.
Feliz viernes.
martes, marzo 27, 2007
Un pequeño cadáver
Aquí les va, este es el resultado del Cadaver, versión 2.0.
Luego de una noche de intenso baile, Gracia… Me hizo gracia pensar en Gracia. Podría ser lo mismo que un billete. O una llave. O un acuerdo firmado con sangre. O la última explosión de una alegría nunca revelada. Luego comprendí la razón y decidí cambiar el rumbo de mis días y tomar nuevas decisiones por lo cual, mi vida hizo un giro de 180º, todavía me pregunto si ha sido positivo. positivo ser, quiso... pero nunca pudo ser .
Nada más.
Luego de una noche de intenso baile, Gracia…
Nada más.
jueves, marzo 22, 2007
Mientras tanto...
Días interesantes, o, mejor, días que se diferencian unos de otros. Eso es nuevo para mi. Y me gusta. Y es tan simple de hacer, no? Eso de que los días se diferencien, más alla de una cuestión de nombre o de preferencia (a mi me gustan los viernes, una elección muy poco original, presupongo). Pero entonces pienso que sí, es fácil diferenciar los días, aunque nunca lo había hecho. Porque tal vez, y aquí un intento de definir algo, nunca tuve la necesidad de. Pero eso no es tan cierto, digo, quién desea días iguales por una extensión de, digamos, años? Tendría que pensar en otra cosa. No es eso. Pero, acaso importa? Ya está hecho. Y hoy mis días son distintos. Será que hay algo que funciona diferente? Será que mi percepción sobre las cosas es otra? Será que me estoy parando a ver desde otra esquina? Será que no me estoy parando a ver nada y entonces el constante movimiento es lo que me hace escribir hoy que mis días no se parecen entre sí? Será que estaré viendo borroso (cosa que me resultaría muy extraña, dado que siento que, por primera vez en algun tiempo, veo un poquito más nítido todo)?
Y de nuevo la pregunta, acaso importa? Y sí. Importa.
Y de nuevo la pregunta, acaso importa? Y sí. Importa.
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