Especialmente traidos desde las costas uruguayas, unos dibujos (a ver si se sacian las intrigas).
Este primero es un detalle de un edificio muy hermoso sito en Montevideo, el Palacio Salvio.
Este segundo es la imagen que vi desde el barco cuando llegaba a la ciudad Autónoma (bueno, mi versión).Hay más, pero por ahora estos.
Habiendo retornado de mi semana de vacaciones, me siento con el compromiso (????) de realizar las siguientes declaraciones:a. Amo la playa (como locación genérica, idealmente, claro. Pero específicamente la costa del país hermano del Uruguay me resulta sumamente bella).-b. Podría tal vez vivir en una ciudad como Montevideo (que tiene costa de río, pero costa al fin y además, plus importantísimo, un paisaje arquitectónico maravilloso. Tengo que decir que temí por mi vida caminando la ciudad porque miraba demasiado hacia arriba y no prestaba mucha atención al tránsito).-c. Teniendo en cuenta el punto anterior debo agradecer no haber perdido la vida pisada por un automóvil, pero también ( y sobre todo) debo agradecerle a los paisajes uruguayos (citadinos y playeros) por haberme dado una excusa para mi única compra vacacional, a saber, un block de hojas de dibujo (para lapiz y grafito, que es lo que llevaba conmigo).-d. Gracias al punto b y por ende al c, hice uno de los descubrimientos más interesantes sobre mi misma. Algo relacionado con las dimensiones y las perspectivas. Esto implica que puedo, a partir de ahora, realizar analogías no solo con la música sino también con el dibujo. Mi campo artístico y del otro se ha expandido enormemente con esta nueva situación.e. Debo retornar a la playa cuanto antes.Nada más.