lunes, noviembre 20, 2006

Festival personal

No, no les voy a andar contando intimidades, qué cosa, che!
No. Es que este fin de semana fui al Personal Fest. Sábado. Me había olvidado cuánto me gustan esos eventos.
Creo que el último mega recital con bandas de afuera al que fui fue uno en el año...2000 creo, en el Campo Argentino de Polo. Grosso. Tocó REM y Beck y si mal no recuerdo Divididos y María Gabriela Epumer.
Justo la semana pasada recuperé el único disco que tengo de María Gabriela Epumer. "Perfume" se llama. Me gusta mucho, sobre todo los primeros 4 temas, y su versión del tema de...Melero? De "Quiero estar entre tus cosas". Hermosa versión.
Pero me fui de tema.
Decía que el sábado que pasó estuve en el Personal Fest y me divertí mucho.
Entre las cosas que pude apreciar extramusicalmente, se encuentran:

  • La turba de gente se mueve toda como en una masa informe que no me dejaba pasar a muchos lugares (ni que hubiera tenido que hacerlo, pero no viene al caso).
  • A muchísima gente le gusta New Order, cosa que me cae bien. Yo no soy fanática, pero fue interesante ir a un recital de estas características.
  • Es increible como la gente se disfraza para representar su papel en la tribu urbana a la que pertenece (o pretende pertenecer). Puedo asegurar que yo me sentí sapo de otro pozo con mi jean, mi remerita, mi saquito verde musgo y mis All Stars (imagnense).
  • Y aquí el tema principal. Aparentemente hay una suerte de pacto implícito con respecto al tema "Baños químicos". Porque a mi no me hicieron firmar ningún papel en la entrada del recital explicandome las reglas. Pero, aparentemente, las hay. aca van:
    • No cruzarás la línea imaginaria que te separa (unos cuatro o cinco pasos) del habitáculo.
    • Mietras esperas que la otra persona concluya su tarea, harás sociales con quien sea tu compañero/a de fila o, en todo caso, con alguna persona de una fila vecina.
    • Hay tantas filas como baños químicos, pero eso no implica que no haya algún desubicado que utilice un baño diferente al de la fila asignada. A esa persona, cuando sale del baño, se la mira mal.
    • Parece haber un tiempo estipulado de lo que cualquiera puede tardar en el habitáculo asignado.
Todo esto me hizo pensar bastante, pero ya que estaba en un recital preferí olvidar todas las otras conclusiones que había sacado y dedicarme a escuchar música.

jueves, noviembre 16, 2006

Alfa, Beta, Gamma, etc.

Esto de no manejar la tecnología me está perturbando.
Resulta que quiero comentar en un par de blogs, pero como me cambié a blogger beta (creo), no puedo comentar como si fuera yo misma en otros blogs que no sean beta, o algo así.
En fín, no servirá de mucho, pero para Dolly: Yo tenía dos jueguitos, uno de Mario, donde tenías que sacar las cajas de la cinta transportadora, y otro donde tenías que matar a los bichos para que no te coman las plantas. Pero siempre quise el Western Bar. Siempre igual, quiero lo que no tengo.
Para Mildisculpas: Yo me dí la vacuna contra la rubéola y le puedo asegurar que no duele. Y le digo esto porque las agujas no me gustan nada nada... No podría siquiera hacerme un tatuaje ínfimo... Y mi edad ya no me permite utilizar los tatuajes temporales que vienen en los chicles (o venían, ya no lo se).

Ven? Queda completamente fuera de contexto, pero todo sea por no comentar como anónima.
En fín.

lunes, noviembre 13, 2006

Trilogía de la araña (ojalá que sea la última parte)

Resulta que además de perversa, esta araña es una verdadera perra. Aja. Si hasta me hizo quedar como una loca paranoide. Les cuento.
Resulta ser que el miércoles recibo invitados en mi casa. Realizamos la tour por el lugar (uno de los invitados nunca había venido) abro la ventana para salir al patio y exclamo, casi a viva voz "Ojo, que hay una araña que me acosa". Por supuesto que se me rieron en la cara "Una araña? Qué? Una araña pollito?". "No. Una araña de este (intentando clasificar el tamaño de la araña con mi mano) tamaño. Y tiene una textura extraña, por lo menos a la vista" (si creian que la había tocado, dejen de creerlo. Horror). En fín, salimos al patio. "Sí, estaba ahí la muy araña" -digo yo- "Dónde?". "Ahí, donde ahora no hay nada, evidentemente". Entonces el invitado comienza a buscarla, sin resultados, por supuesto. Y de mientras comienzo a percibir que me empiezan a mirar raro. "Estas segura que había una araña?". "Sí, claro". Hubieron algunas risas y finalemte la noche concluyó. No sin antes pegar un par de gritos (míos, por supuesto) hacia la araña, que me hizo quedar como una completa idiota.
Pero esto no terminó ahí, porque, en todo caso, eso hubiera estado bien, digo, que desapareciera y si te he visto no me acuerdo. No. Claro. Cómo iba a desaparecer?
La encontré al otro día escondida en otro lado. Maldita araña.
Bueno, para resumir un poco, porque se me está haciendo largo este temita (y tedioso, si me preguntan), resulta ser que vuelve a desaparecer, y ayer la vuelvo a encontrar en otro sitio, uno muy propicio para ser destruida por una ventana asesina.
Yo no la maté, yo cerré la ventana sin fijarme que una araña podría estar posada en el canto. Fue la ventana corrediza.
Adios araña, yo no quise que las cosas terminaran de esta manera, te di discursos y discursos sobre otros lugares mejores para vivir que mi ventana, mi patio, mi hogar, te dije que no te convenía, que no te iba a alimentar ni a querer ni a criar. Te pedí que te fueras de todas las maneras posibles. Vos no me diste pelota.
Jodete por boluda.

miércoles, noviembre 08, 2006

Otra de arañas

La encontré. Sí, estoy hablando de la araña. Hoy a la mañana la encontré. Se había escondido bien, la muy araña. Estaba en una esquinita entre la pared y la reja.
Parecía muerta. Pero no. Parece que hace días (desde que desapareció de mi vista) está durmiendo plácidamente.
Que cómo la descubrí? Simplemente porque me he convertido en una persona sumamente cauta que, al momento de salir al patio, mira hacia todos los recovecos posibles, no sea cosa de encontrarme con un arácnido. Y la encontré. Maldita araña.
Entonces fui a por el secador (no de pelo, el que se usa para pasar el trapo de piso) y la quise sacar de su escondite. La muy araña movió sus patitas. Perra!
La dejé ahí, claro, y le hablé, por supuesto. Porque hay un dicho que dice "Mantené a tus amigos cerca y a tus enemigos más cerca".
Pero que se sepa. No voy a acabar con su vida. Bien podría bajar la persiana y que se parta en dos. Pero no. La voy a dejar vivir, en tanto y en cuanto a la muy araña no se le ocurra acercarse, ni mucho menos picarme o morderme o lo que sea que hagan las arañas.

jueves, noviembre 02, 2006

Inauguración

El mes de noviembre comienza con un final de octubre cargado de sobresaltos emocionales. Imperceptibles para el ojo ajeno. Perceptibles para mí.
El segundo día de este mes me recibe dubitativo. Y es que el primer día amaneció con un acontecimiento particular. Una araña. Grande, la muy araña. Se posó sobre la ventana de mi habitación, del lado de afuera. Y ahí se quedó todo el día. Casi sin moverse. De a ratos pasaba a ver en qué andaba, siempre con el vidrio de por medio, no sea cosa de encontrarme cara a cara con ella sin una protección. Y ella como si nada, reposando en mi ventana.
De más está decir (pero lo digo) que no se me ocurrió abrir la ventana en ningún momento del día.
En algún momento le dije algo... "Andate hija de puta!" (o algo por el estilo). Ni se inmutó, por supuesto. Tal vez el vidrio aisló el sonido de mi voz. Entonces, yo encerrada en mi casa porque a ella no se le ocurrió mejor paseo que posarse en mi ventana.
Y luego del día llegó la noche. Y ella seguía allí. Noté un cambio de posición, tenía las patas más abiertas (ella, claro).
Y dormirme sabiendo que estaba allí, como vigilando, no fue tarea fácil. Pero finalmente me dormí.
Obviamente me levanté varias veces a ver cómo andaba (ella) y, entre sueños, le decía "ya es hora de que te vayas, amiga" (a esta altura podía considerarla como tal). Pero, al mismo tiempo que decía esto pensaba "Mejor que se quede ahí, de última si está ahí significa que no está aca".
Y hoy me levanté y lo primero que hice fue mirar hacia la ventana. Ya no estaba.
Tampoco estaba afuera. Y no la encontré adentro.
Pero no se. Si en los próximos días no posteo, puede ser que haya sido devorada por una araña asesina.

lunes, octubre 30, 2006

Pedazos de pensamiento.

...Y como si nada me conecto y comienzo a escribir este retazo de pensamiento (la otra parte la dejo en mi cabeza, aunque presumo que ya ha sido olvidada por quien efectúa el pensamiento, o sea, yo misma). Puedo aseverar que la parte "A" de este pensamiento (La parte "B" sería esta), se encuentra perdida en algún agujero negro o, simplemente no valía la pena recordarla porque, simplemente, no era interesante. Aunque todo el posterior análisis acerca de la pieza perdida de pensamiento tampoco lo es y lo mismo queda registrada en este pedazo de papel virtual. Es que el doctor me dijo que escriba lo menos posible. Eso es cierto. Para evitar el dolor de mano. No miento, eso fue lo que me dijo. Escribir de manera manuscrita, por supuesto. Con respecto a teclear no me dijo absolutamente nada. Es que de manera manuscrita resulta que hago mucha presión. No así cuando tecleo. Entonces, evito el dolor y tecleo.

...Porque, claro, tratar de escribir exactamente lo que pienso en cada segundo es tarea complicada. Pero parece que no tanto. Tal vez se me sobrecargó la memoria y estoy lenta (bueno, lenta...No. "Estoy" sería la palabra a subrayar. Diferencias entre ser y estar). Y no es taaaaaaaan complejo seguirme. O es que me espero para poder llegar a escribir lo que pienso. No se. Bueno, sí se. Es lo que estoy haciendo justamente ahorita (y sí, pensé "ahorita". Extraño vocablo para una porteña).

...Porque lo peor de dirigir una obra a tres voces no sería que no sonara bien, sino que existieran, efectivamente, las tres voces. Reformulo: Que estuvieran presentes todos los compañeros de mi clase y así no me quedaría otra alternativa que dirigir. No me gusta dirigir. Soy torpe, poco agraciada en mis movimientos y parezco un pedazo de tronco con dos ramas (que vendrían a ser los brazos). Y, además, no me gusta la obra.

...Sí, estuvo bien eso de no planear el fin de semana, aunque el sábado a la noche...Caramba, ese si que fue un sábado del terror. Menos mal que el domingo... Menos mal que existió el domingo, menos mal que la música, menos mal que me saqué del apuro de la depresión, menos mal que hice tantas cosas, menos mal que me levanté de la cama. Y con toda la actitud, aunque no parecía. Me levanté. Y así sin más me vestí y salí a la calle (sin desayunar). Con lluvia y todo. Panadería: pancitos de gustos recién sacados del horno panadero. Verdulería. Súper(mercado). Qué hora era cuando volví a mi casa? Como las 11. Desayuno con pancitos de gusto (excelente elección) y luego cocina mientras suena en la radio "Clásico de clásicos". Y después pongo "Tercer Mundo", Fito. Todo mientras limpio mi casa. Y canto como loca.

viernes, octubre 27, 2006

Viernes

Esta semana espero la llegada del viernes sin ansias. (La llegada del viernes implica el fin de mi día laboral, que será tarde). Decía, entonces, que esperaba la llegada del viernes sin ansias. Porque este fin de semana no espero que nada mágico ocurra. No espero que pase nada fuera de lo habitual.
Mis fines de semana son muy iguales entre sí (salvo alguna que otra excepción). Algunos, aunque iguales, son más divertidos que otros, algunos son más patéticos, otros más tristes, y, de repente, alguno perdido por ahí que es lindo y todo.
Pero generalizando (aunque no me guste mucho) son bastante iguales.
Entonces este fin de semana viene sin expectativas, porque, para qué? Cuál sería el sentido de esperar que pase algo y que después no pase, verdad?
Tengo una reunión a la que me interesa asistir, pero no quiero esperar nada al respecto.
Tengo tiempo libre que administrar, y tampoco quiero pensar qué voy a hacer (como suelo hacer siempre).
Tengo cosas que estudiar, porque los exámenes están a la vuelta de la esquina, pero prefiero no pensar en cuando me sentaré a estudiar.
Tengo trabajo que hacer, un proyecto que continuar, la limpieza, etc. Muchas cosas. Pero no quiero organizarme el tiempo.
Quiero tener un fin de semana sin expectativas ni organización.
Y la gente que me conoce sabe que eso es un gran paso. Soy organizada hasta la médula, tengo listas y listas de cosas, tengo horarios para todo, mi guía "T" en la cartera casi siempre, o en mi cabeza (porque soy desagradablemente ubicada).
Entonces la no ansia, la no expectativa me alegra un poco.
Porque implica la deconstrucción de un modelo al que ya no quiero hacerle honor. Quiero un poco de desorden en mi vida.
Esta es toda una declaración de principios.
Que se sepa.
Feliz viernes.

miércoles, octubre 25, 2006

Sí

Hoy hemos tenido lo que en la jerga popular se denomina "día de mierda".
Lo único que quería hacer en el colectivo de vuelta a mi casa era gritar (a nadie en particular).
Quisiera tener una visión de mi vida en cinco años, a ver qué onda.
O, tan imposible como la visión, recibir la llamada que estoy esperando.
Cualquiera de las dos opciones me viene bien.
Ah! Me olvidaba. En el juego voy perdiendo, por goleada.

martes, octubre 24, 2006

No puedo dejar de...

Escribir pelotudeces. En serio. Creo que tengo un problema. Ando con un problema de incontinencia de palabras escritas. Verborragia virtual, esa sería la denominación. Y no es que tenga algo importante para decir (ni que lo haya tenido en algún momento). Pero creo que le encontré el gustito. Algo así.
Hasta el hartazgo voy a repetir que suelo hablar de nada, y que tengo experiencia en eso. Y así, lo que leen no es más que ese rejunte de palabras. Ya lo había escrito en alguna otra oportunidad hace un tiempo.

Una conclusión a la que llegué fue que a mejor humor, más ganas de escribir pelotudeces. Evidentemente estoy de muy buen humor. Una relación directamente proporcional, para que quede asentado que las matemáticas que se aprenden en la primaria sí vuelven a utilizarse (para decir esto...).

Así que... Bueno, se me cortó el chorro. Me parece que funciona de esa manera. De repente verborragia, cual tormenta, y al segundo silencio total, cual sequía. Extremos. La vida signada por los extremos. Porque la garúa finita no está buena. Digo, es lo que se mantiene constante, no?

Manteniendo la politica de este blog de no borrar ningún post y escribirlo como me sale, sin edición ni nada, les entrego este paupérrimo material para que comiencen a despreciarme por haberlos hecho perder el tiempo (y esto va también para migo misma cuando lo relea).

Salú.

lunes, octubre 23, 2006

De cómo S. se inicia en los caminos de la música (3ra parte)

En fín, habiamos quedado en mi approach a los instrumentos musicales. Hoy toca la guitarra.
Resulta que después de unos años (algo así como dos y medio) dejé de estudiar piano, teclado. Ya andaba por los trece años y, aparentemente, mi deseo de tocar un instrumento musical seguía ahí, pero no era el piano. Eso parecía.
En mi casa habian dos guitarras. Una de mi madre que, según me cuentan, yo misma me había encargado de romper (o algo así) y otra, una guitarra que estaba ahí, creo que era de mi tío, y estaba re baqueteada. Pero bueno.
Y yo la miraba con intriga porque lo que no podía comprender (y hasta el día de la fecha a veces me sigue pasando) era esto de tocar de tal manera que la guitarra produjera un sonido agradable. Me es dificil expresarlo con palabras. Básicamente, no podía comprender cómo carajo se hacía la música a través de un instrumento como la guitarra.
Entonces mi curiosidad fue más fuerte. Tuve que agarrar la guitarra. Lo que necesitaba era un incentivo. Lo encontré. El tema de Blind Melon "no rain", harto conocido por el video clip (la niña vestida de abeja que no encaja en ningún lado hasta que encuentra su lugar). Me encantaba esa canción (me sigue encantando). Y el tema tiene un comienzo de solo de guitarra. Mi incentivo. Lo saqué. Y a partir de esa melodía no pude abandonar la guitarra nunca más.
De esto hace unos 14 años. Más de la mitad de mi vida tocando la guitarrita.

En un principio solamente era una actividad extracurricular, como un hobby, tomaba clases como cualquier adolescente. Pasaron los años, terminé el secundario, empecé la facultad, me cambié de carrera, no sabía qué hacer de mi vida. Todo era así, como indeciso. Salvo una cosa que se mantenía constante. Nunca dejé de tocar. Así que finalmente, y gracias a los consejos de uno de mis profesores de guitarra, me decidí a dejar la carrera que estaba estudiando y meterme a estudiar música, cosa que sigo haciendo por estos días.

Luego también retomé el piano, instrumento que considero sumamente bello, y mi última incorporación fue el canto. Ese es el instrumento más dificil de manejar, sin duda.
Hasta aquí la historia (como un E! True Hollywood Story, pero sin los momentos escabrosos).

viernes, octubre 20, 2006

Living la vida loca

El viernes a la noche me encuentra nada más ni nada menos que... Planchando.

Sin palabras.

(Como punto a favor diré que lo que plancho hoy no lo plancho mañana).
(Pero tengo una buena banda de sonido que me hace mover las cachas mientras plancho).
(Ah, y planchar no es taaaaaan terrible si se elige bien la banda de sonido, lo mismo que con la limpieza, claro).
Feliz viernes.

miércoles, octubre 18, 2006

Jugar

La sensación es esta. Como de estar en la cuerda floja. Una sensación extraña en mi. Eso podría decir al respecto. Entonces me intereso por ella. Porque parece una nueva etapa. Porque vengo peleando(me) conmigo por entrar a una nueva etapa. Porque creo que en eso estoy. Y la "cuerda floja" de repente me llena de energía. Es la incertidumbre. Ese no saber qué puede pasar. Porque yo tengo esa tendencia al control, al auto-control, a la mesura, a nunca pasar el límite (si es que existe alguno). Y ahora no se. Ni quiero saber. No hay que saber. Porque, claro, cuando existe un otro en el mapa es cuando las cosas cambian, cuando el control que puedo llegar a ejercer sobre mí (el único territorio que manejo) no alcanza, porque no. Entonces me entrego al juego de intentar, al menos, perder el control. Arriesgarme, eso sería. No suelo. Por eso es nuevo, o, por lo menos, no tan conocido. Pero eso es justamente lo que me atrae de este juego. Un juego que quiero (y espero) inventar. O jugar. Si gano o pierdo, bueno, eso sería algo fuera de mi control. O no, todo depende de cómo juegue al juego. Pero, más allá del resultado me parece que lo interesante es ponerme a jugar. Y hoy, como ayer, tengo muchas ganas.
Por supuesto que hablo de las relaciones humanas. En las relaciones con los otros. Y hoy tengo a un otro como objetivo (parece como si estuviera jugando al TEG, pero de alguna manera es un poco así).
Arriesgarme a ganar. Es eso. Porque generalmente pierdo. Pierdo porque no juego.
Entonces juego.
A veces me pregunto por qué soy tan vueltera... Qué estoy ocultando? Nada. Es que si lo dijera así sin más dejaría de ser yo. Pero lo voy a decir y ya. Tal vez después lo borre. No se.
Me gusta un chico. Mirá que tonta resultó la nena. Tan dificil era decirlo? Y, sí, siempre me costó aceptar mi interés por otra persona. Y lo digo así, como una niña, porque así me siento, y así me imagino.
Y así es. Estoy en el camino de la conquista. De eso se trata el juego, básicamente.

martes, octubre 17, 2006

Me llegó la hora...

Han empezado los juegos. Apuesten por mi.
He dicho.
Queda grabado.
Ya les iré contando.

El movimiento se demuestra andando

Eso dicen. Y yo, como fiel seguidora de los dichos populares (simplemente por falta de propia motivación) lo sigo al pie de la letra. Si se demuetra andando, pues andemos loco.
Ahora bien. Ojo al piojo. Una cosa es una cosa y otra cosa es otra cosa. Porque no hay mal que dure cien años. Eso es cierto. Ni tampoco hay mal que por bien no venga. Sea.
Pero este fin de semana... Juro que si yo hubiera sido otra persona cercana a mi me hubiera descostillado de risa. Dejate de joder.
Yo digo. Hay cosas que le pasan a ciertas personas. A mi por ejemplo.
Es posible?
La vida es un chiste. No, mejor, las ironías que existen en mi propia vida a veces son demasiado graciosas. En serio.
yo me sigo riendo. Menos mal que volvió el humor a mi vida. Si no...Esta hubiera sido la gota que rebalsaba el vaso.
Nada más.
Ja.
Ja.
Ja.

viernes, octubre 13, 2006

Cosas

Pienso en el mar. Pienso en la playa. Pienso en mi tirada en la arena, cual... lobo de mar? Morsa? (No por el formato, sino más bien por la actitud).
Pensar en la playa me relaja. Me gusta la playa. Mejor, me gusta la idea de la playa. La idea de estar en una playa, qué se yo.
En eso pienso en este preciso momento, en cuántas ganas de irme a la playa, y en hace cuánto que no voy. Mi última experiencia de playa fue casi perfecta. Totalmente. Y quedan los recuerdos, entonces cada pensamiento sobre eso directamente me retrotrae a ese estado, de ese momento.

Y hoy la ciudad huele bien, por lo menos las calles que recorro. Huelen rico, a flores. Será que la lluvia potencia el aroma? Será. Pero en invierno no pasa (claro tonta, en invierno los árboles no tienen flores). En invierno solo se respira frío. En primavera se respiran flores. Qué lindo. Me gustó ese pensamiento (y acá viene la palmadita en la espalda en señal de "Bien dicho"). Ayer a la noche también olía bien (la ciudad, digo). Caminaba hasta mi casa respirando profundo. Eso es algo que puedo hacer sólo en primavera. Respirar profundo. Porque en invierno el aire frío te llega hasta el cerebro (como cuando se come helado), y en verano el aire caliente, húmedo, es irrespirable casi (por lo menos aca). El otoño es como la coda del verano, si se quiere, o la intro del invierno (depende desde dónde, no?). Muy distinta es la primavera. Qué se yo. Cosas que se me pasan por la cabeza.

Tuve un sueño muy precioso. Por supuesto que no lo voy a contar. En unos días me lo voy a olvidar, claro. Pero mientras está en mi cabeza lo disfruto. Es raro soñar. Pasar tiempo en otro lado, horas, minutos, segundos. No se cuánto dura un sueño. Lo mismo da. En ese mundo el tiempo no existe, o parece no existir, o se mide distinto.

Cosas que me pasan por la cabeza un viernes al mediodía.
Y se me ocurre plasmarlas aqui.
Eso.

miércoles, octubre 11, 2006

1, 2, 3

1. Ayer recuperé mi humor.
2. Hoy me desperté cantando (bueno, no cantando precisamente, más bien pensando en una canción... una de Nino Bravo, cantor de clásicos tales como ese tema que dice :
"Liiiiiiiiibre,
como el sol cuando amanece
yo soy libre
Como el mar".).
3. En el programa de la Negra, esta mañana, estaba de invitado Fito. Me canté todos los temas que pasaron... Bueno, los viejos.

Conclusión:
Esto se va encaminando.

lunes, octubre 09, 2006

(Inserte palabra aquí)

Otra vez el vacío de palabras. Quiero tener un millón de cosas para contar, pero no las tengo. O tal vez sí, pero llegado el momento no se articulan como quisiera, así que me escudo detrás de aquel (sabio) dicho del señor Groucho Marx "Es mejor estar callado y ser tomado por tonto, que abrir la boca y despejar las dudas". Y sí, de ahí sale la dirección de mi blog, justamente.
Porque he seguido casi al pie de la letra ese dicho durante mucho tiempo. Sí, ahora parece que me estoy desprendiendo un poco (y si no se dan cuenta, amables lectores, me sentiré halagada).
Por eso un poco el blog, no? Como para cambiar (por lo menos de lugar) las palabras, que están, se que están en algún lugar. Y lo que escribo aca no es más que un intento de sacarlas para afuera. O algo así. Por lo menos aca no utilizo a mis amigas las muletillas (que tengo muchas), o, bueno, en realidad, utilizo muletillas pero escritas, que no son las mismas que las orales. Por ahí va.
Las palabras terminadas en "mente", por ejemplo. La más popular en mi discurso: "Básicamente". Siempre me pasa que cuando digo esa palabra después pienso "Básicamente qué? Acabas de enunciar la teoría de la relatividad" (Este fue un ejemplo ilustrativo y no del todo real, jamás he enunciado dicha teoría).
Otra: La nunca mal ponderada "Nada". La odio.
Y hay más. La que sí me gusta decir "Evidentemente".
En fín (esta sí es una muletilla escrita).

viernes, octubre 06, 2006

La vocación.

Tres cosas quería ser cuando niña A saber: Doctora, tenista y quiosquera.
Más tarde quise ser científica, tenía mucha intriga acerca de cómo estaban compuestas las cosas. Yo pensaba, mirando por ejemplo un vaso, que adentro de ese vidrio tenía que haber otra cosa. Y me pasaba así con todo. En un cumpleaños recibí un juego de química. Tanta felicidad, podía hacer experimentos. Y vaya que los hice. Además de los compuestos que traia, por supuesto agregaba otras cosas tales como jabón o plasticola o papel o lo que tuviera al alcance de mi mano.
Después creo que se me pasó el afán por descubrir qué había adentro de las cosas.
Luego vino una época donde quise ser escritora. Cuando en la escuela teníamos que escribir un cuento, los míos siempre terminaban más o menos así "Bueno, ahora me tengo que ir a la editorial para que me publiquen el cuento". Vaya una a saber cómo carajo sabía de la existencia del negocio editorial a los 10 años. Lo de escribir nunca se me terminó de pasar, ya vemos aquí el resultado. Más tarde vinieron otros sueños de carreras brillantes no realizados. Y ya, me aburrí.

jueves, octubre 05, 2006

De cómo S. se inicia en los caminos de la música (2da parte)

Venía de historia capitulada, aparentemente.
Así que primero fueron los recuerdos.
Lo segundo es mi interacción propiamente dicha, con algún instrumento musical.
Dejo de lado las clases de música de la primaria (aunque debo aclarar que gracias a un maestro de musica que tuve en 4to grado aprendí a leer las notas del pentagrama y jamás lo olvidé).
Mi interacción comienza alrededor de los 11 años.
Mis padres decidieron comprar un teclado (un Casio, con soniditos y esas cosas). Bien. Algo así como un año de estudios de piano con una señora que vivia a la vuelta de mi casa (y su casa olía raro, y era toda vieja y los empapelados eran feos, y ella tenía esos pianos eléctricos con doble teclado y palanquitas y yo no lo entendía porque mi Casio era tan distinto). No puedo recordar qué estudié con esa señora.
Luego vino otro profesor que me enseñaba temas de Elton John. Corría el año 1991 y el tema "Healing hands" era un hit, así que lo aprendí.
No puedo recordar mucho más que eso, ni si pasaba tiempo tocando o no. Pero cuando estaba haciendo el orden previo a mi mudanza encontré los cuadernos pentagramados de las clases y no lo podía creer. Todo lo que había aprendido con ese señor. El tipo tenía unas manos muy raras, todas torcidas. A mi me daban un poco de miedito.
También fui parte del coro del colegio (en la primaria).
Y así me inicié en los caminos de la música. Siempre con otra idea en la cabeza. Yo no iba a ser música... Pero eso lo dejo para más adelante.

miércoles, octubre 04, 2006

De cómo S. se inicia en los caminos de la música

Viene de recuerdos esto.
La verdadera verdad es que tengo pocos recuerdos de mi infancia. No se por qué será, pero es así.
Por eso me llama mucho la atención que, entre ese puñadillo de recuerdos, tenga dos con un mismo tema. Y no es que sean grandes anécdotas, porque no lo son, sólo son recuerdos. Y no se por qué los escribo hoy aca. Tampoco lo quiero descubrir.
El primero es una imagen. Yo debía tener unos dos años (tal vez tres, quién sabe). Y tenía un juguete, una guitarrita eléctrica rosa (bueno no era eléctrica realmente, pero tenía la forma de). Mi imagen es subirme a la cama de mis padres y partir la guitarra en dos. Como si la cama fuera altísima para una diminuta yo y, por la fuerza para subirme (mientras sostenia mi guitarra), la partí. Eso es uno.
El segundo. Día del niño. Debía tener unos ocho años o por ahí. Recibí el mejor regalo. Adivinan? Una guitarra (de juguete, otra vez). Esta vez no era eléctrica, era clásica (española, criolla). Me duró lo que un suspiro.
Lo extraño es que yo no sabía tocar, aprendí mucho después.
Pero siempre me llamó la atención tener esos dos recuerdos.
Cosas que me definen. Y yo tan distraida por el mundo...