En una novela cualquiera de tinte romántico (romántico/amoroso, y también más ideológicamente hablando) nuestra heroína se sobrepone a cualquier adversidad que se le cruce por el camino.
Por ejemplo, nuestra heroina queda ciega y el protagonista igual se le enamora (él y cualquier hombre que aparezca, obvio), luego se recupera de su ceguera temporal y su vida termina feliz (resumiendo todas las adversidades que el acérrimo enemigo siempre está dispuesto a cometer).
Bueno, la vida real evidentemente no es una novela (o un culebrón), aunque claro que podemos encontrar algún rasgo de cada uno de los personajes. En mi caso no encontramos aun a nuestro heroe/protagonista que se nos enamore a primera vista y, sinceramente, yo dejo muchísimo que desear como heroina. Y ante mi adversidad de estos días (tengo un oido completamente tapado) no puedo estar a la altura de mi papel. Qué hacer? Quién me salvará? El otorrino, claro. Porque en mi novela hiper realista, la adversidad tiene una solución práctica.
Pero bueno, juguemos a que, no?
4 comentarios:
El otorrino será un doctor sexy que se enamora a primera vista/oido?
Le juro y perjuro que no...
Si no todo cuadraría. Y ya sabe...
Juguemos con protagonistas que no cumplan los requisitos de héroe mientras tanto...epa epa!
Es una posibilidad que estamos barajando en este blog, claro...
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