Son cosas que suceden. Eso supongo. Pero el mismísimo día que decido invertir en mi primer (y propio) teléfono inalámbrico es el día en que recibo mi primer carta manuscrita por correo de verdad.
Las paradojas de mi vida.
Yo creo que es adorable.
(No es necesario aclarar que el hecho de recibir una carta dirigida a mi misma (y juro y perjuro que yo no la escribí, alguien me quiso escribir una carta) me hace muchísimo más feliz que haber comprado dicho teléfono. Aunque no quiero restarle mérito al hecho de la compra, ojo).
2 comentarios:
Llegué a tu blog siguiendo un link en otro, pero lo abrí hace rato y no me acuerdo cuál.
Si te gusta el correo tradicional, leés/escribís en inglés, y te sobra algo de plata para envíos, te recomiendo el sitio Swap-bot. Es un vicio.
Teresa, primero le doy la bienvenida al humilde espacio.
Segundo, agradezco la recomendación, chequearé el sitio a ver de qué se trata.
Salú
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