viernes, abril 04, 2008

Radio

Alguna vez en este espacio conté que me gusta mucho escuchar radio? No? Bueno, entonces lo cuento ahora. Me encanta. Desde siempre. Yo creo que es una cosa de herencia familiar, sobre todo de la rama femenina de la familia. Todas las mujeres de la familia escuchamos radio. Como costumbre. O algo así. Y no es que le prestemos mucha atención, sino que está ahí encendida.
Y no, no escuchamos música. Escuchamos AM (bueno, yo no porque mi radio, extrañamente, no me capta AM, pero si captara, dejaría la FM en un periquete). Escuchamos gente que habla.

Ayer, mientras caminaba hacia mi clase de canto semanal, pensaba en eso. No se por qué. Pensaba en la radio, en que tal vez me hubiera gustado trabajar en una radio, como locutora, conductora, coequiper, lo que sea.

Y después pensé que hay una cosa interesante con la radio. El tema de los oyentes. Los oyentes en radio (sobre todo en AM) son total y absolutamente fieles, y llaman y opinan y están siempre ahí, en el horario que sea.

Hoy día yo soy fiel oyente de un solo programa de radio. Miento, de dos. Pero fiel fiel. No se cambia la emisora nunca en esos horarios.

Pero, como en la vida blogger, soy una oyente anónima. A este punto quería llegar. El blog es un poco como la radio. Sigo blogs casi religiosamente, pero nunca (o casi casi nunca) comento nada.
Y, por otro lado, tener mi blog es como un poco tener mi programa de radio, asi como es mi blog quisiera que fuera mi programa. De bajísimo perfil, hablando pelotudeces y contándo un poco mis anécdotas (patéticas o no, no importa).

Así que hoy me despido contenta.
Je.
Tal vez alguna vez les cuente sobre mi adicción a una radio en particular durante mi adolescencia... Será otra vez.

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