martes, febrero 12, 2008

Las vueltas de la vida

Ayer me dijeron que escribo difícil. Nada más alejado de la realidad (eso pensé yo). Difícil no era la palabra. De eso nos dimos cuenta luego. Era enroscado, vueltero más bien. Entonces, frente a eso yo pensé "Vueltero no es difícil, sólo es vueltero". Sí, suena tan obvio. Pero no creo que lo sea. A lo que voy es a que más tarde o más temprano llego al punto. Discursivamente hablando (je), evidentemente siempre es más tarde. Bueno, no es sólo discursivo el retraso por las vueltas. Pero no importa. Ciertos eventos recientes ameritan que declare hoy mismo, aquí mismo que, justamente, en el discurso doy vueltas. Para llegar a un objetivo "X". O digamos, más bien, que siempre funcioné de esa manera. Dando vueltas. Es como cuando voy y vengo de la puerta a la calle y de la calle a la puerta de un negocio porque no me animo a entrar (ponele un "Todo Moda" o similar) (y esto habla de mis fobias, otra de las cosas de las que nos reiamos ayer con mis amigas que me apuntaban lo de las vueltas) (no, no es timidez, es algo peor que eso) (menos mal que hay terapia de por medio) (en fin). Entonces decía que siempre funcioné así. Pero, por alguna extraña razón, frente a una situación particular (o dos) funciono distinto. No se por qué. Pero parece que es así. Ni que lo controlara. De ninguna manera. Cero vueltas, voy derecho. Ahí, justo ahí cuando voy derecho es cuando me hago pelota contra una pared (dos veces).

Personalmente a mi me da mucha gracia.

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