... O algo parecido. Básicamente porque ya me estaba cansando de las reflexiones (y cuando escribí "cansando" casi escribo "cantando" pero me detuve en ese mismo instante del cuasi error, o en realidad sería un fallido? Psicólogos!!!!!! ), entonces bien; es tiempo de volver (que, debo decir, es una película que me gusta mucho aunque la traducción del título al castellano dista bastante de ser una buena traducción. Vamos, en inglés la peli se llama "Garden State", aunque entiendo que la hayan traducido de esa manera, cuestiones de contexto y tal, creo que yo le hubiera dejado el título en su idioma original y a otra cosa mariposa). Claro, me refiero a las anécdotas. Aja. Y esta es fresquita fresquita, tiene tan sólo unos días de vida. Pero no se si la anécdota contada tendrá tanto valor como anécdota en sí... Básicamente porque habrán datos descolgados, gente desconocida (por el lector, claro está), pero bueno, mejor lo intento. Si no me gusta no lo voy a borrar, será otra porquería más en el blog y ya.
Entonces, con ustedes (bombos y platillos) la anécdota.
Resulta ser que para el día del amigo quedamos con mis amigas (la palabra amigo va a aparecer mucho, no jodan con la redacción) que ibamos a cenar juntas. Una de ellas, recién mudada , ofreció gentilmente su nuevo hogar para pasar la velada. El detalle del ofrecimiento es que mi amiga tiene parrilla (retengan ese detalle). De todas maneras no era intención de ninguna utilizarla, tal vez sí observarla y exclamar "Pero qué linda parrilla! Algún día podemos hacer un asadito, che!". No. Nada de parrilla. A lo sumo unas pizzas (pedidas, por supuesto). O empanadas. Algo de ese tipo. Total que la comida no era lo más importante... (Todos sabemos que la comida siempre tiene un grado cuasi protagónico, pero no queda lindo decirlo).
Vuelvo. Entonces la reunión en casa de mi amiga marchaba sobre ruedas, hasta que a ella (y a otra de mis amigas) se les ocurre la brillantez de mandar un sms diciendo algo así como "Y si hacemos hamburguesas en la parrilla?". Bien. Mal. Conversación vía sms: (No es 100% precisa, no era mi teléfono el que se utilizaba como depositario de sms´s).
Dueña de casa: "Hamburguesas a la parrilla".
Teléfono al cual llegaban los sms: "y quién hace el fuego? Mejor pedimos unas pizzas"
Ddc: "Compro unas pastillas que son mágicas para prender el fuego"
Taclls: "..." (o algo así).
Antes de continuar con el relato debo aclarar que lo primero que yo dije fue (y cito casi textual): "No pienso acercarme a esa parrilla. Después me queda toda la ropa olorienta, y ni hablar del pelo"
Bien. Entonces llegamos a la casa de mi amiga, quien estaba fascinada con las pastillas. Comenzamos con la preparación del fuego. Estos son algunos de los comentarios que se podían escuchar:
"Che, esto no prende, poné otra pastilla". "Más papel". "Más cartón".
Nada. No había caso, el tiempo pasaba, el hambre crecía y no había manera de prender el maldito carbón.
Cuestión que finalmente me acerco a la parrilla (cosa que evité durante un largo rato) y bueno, a fuerza de paciencia (mucha), algún resabio de haber visto a gente hacer asados y no se qué cosa más, prendí los carboncitos.
Y con esto, señores lectores, me transformé, tal vez por esa noche únicamente, en la heroína salva cena del día del amigo. Aunque también tengo que decir que mi cumpleaños me trajo algo de sabiduría, ya saben, la vejez, no?
En fín.
Las hamburguesas quedaron muy bien, pero una de las cosas destacadas de la noche fue que mis amigas me hicieron una torta de cumpleaños. Torta que en realidad era un pote de Nutella. Con una vela. Que me hizo muy feliz.
3 comentarios:
encantóme la anécdota
una plauso (:p) parala sadoraaaaaaa!
(y otro parala cumpleañera)
saludos!
(mi teclado anda bien, soy yo, S. Y a tono con el tema, la palabra verificadora es "asasdi", ja!)
Asadera! asadera!!!! Te faltó contar la parte en que tu amiga (recién salida de la peluquería con el brushing divino)heroicamente se puso una bufanda en el pelo y se le animó a las brasas. Un verdadero sacrificio en el día del amigo.
besos
Z: Gracias! Los aplausos se reciben en la cunta número 896094-76854634868/jhgf.
Menos mal que el teclado le anda bien!
Meli: Tiene usted razón. Mal por mí que no conté esa parte importantísima de la anécdota. Espero que la amiga involucrada no se enoje ni me arme un escandalete. Ciertamente fue EL sacrificio del día del amigo.
Saludos a ambas.
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