Quiero volver sobre mis pasos. Sólo un poquito. Y vuelvo únicamente para invitar a los amigos lectores a que cuenten las anécdotas bizarras. Yo ya conté que a mi me tiraron un walkman por la ventana del bondi. Antes de tirarlo, la persona me había roto los auriculares (arrancándomelos de las manos...Sí) y había partido al medio el aparatejo (separando la parte del cassette de la tapa).
Cuestiones tales como por qué no hice nada al respecto quedan fuera de lugar, ya que prescribió el tiempo de replanteos acerca del evento. Simplemente sucedió (y en serio pasó) y ahora sólo me queda el recuerdo.
Pero está bien, puedo contar otra anécdota bizarra, o al menos particular.
Ahí va.
Hace unos años atrás, en una noche creo que de verano, salimos con un par de amigas a una boliche de la zona de Palermo. Cuando salimos de allí, una de mis amigas se fue a tomar un colectivo y yo misma y mi otra amiga nos disponiamos a tomar un taxi que nos dejara cómodamente en nuestros respectivos hogares.
Estabamos en una esquina esperando y pasa un muchacho y nos dice que le entreguemos el dinero, creo que también dijo que tenía un arma, tal vez una pistola o un cuchillo (sí, era un robo amigos) (sí, en pleno Palermo Soho amigos). Yo tenía 5 mangos y mi amiga no mucho más que eso. Por supuesto que el caco no quedó conforme con nuestro dinero y me pidió mi reloj, que le entregué casi sin pestañear (aunque tenía valor sentimental, era viejo y estaba rayado).
luego mi amiga comenzó a conversar con el ladrón, le decía que no era la forma, o algo así... Yo estaba medio en shock, ergo, estaba muda y petrificada (o eso recuerdo).
Finalmente, el muchacho se dió media vuelta, cruzó la calle, paró un taxi y se las tomó.
Nosotras nos quedamos paradas en la esquina sin saber qué hacer, sin dinero, sin reloj.
Luego de unos minutos salimos corriendo a buscar a nuestra otra amiga, a ver si la encontrábamos, cosa que sucedió y le contamos lo que acababa de pasar.
Bien. Ahora les toca a ustedes.
Tal vez no es LA anécdota más extraña del mundo, pero si mi amiga quiere hacer algún comentario o aclaración, bienvenida será.
Lo bueno de tener una anécdota compartida es que el otro puede llenar los vacíos que yo tengo (y que son muchos). No se si alguna vez lo dije aca, pero yo tengo memoria de pez (de 4 segundos).
Eso, a escribir.
Update: Si se fijan, el comentario número 3 me completa la anécdota. Gracias amiga!
5 comentarios:
Abusando de la invitación de la señorita S, levanto la mano y digo: "Yo tengo una, yo tengo una!".
Paso a relatar:
Rosario.6:00 AM. Volvíamos de un casamiento con mi novia, yo manejaba. Tal es mi suerte, que de repente visualizo a unos 100 mts. lo que tanto temía: operativo de control de alcoholemia. Obviamente, volviendo de semejante fiesta, mi estado etílico era más que preocupante. El control sigificaría una onerosa multa y el resto del finde con el vehículo confiscado, en el mejor de los casos. Rápidamente estaciono antes de acercarme más, al menos para darme tiempo a pensar en una excusa, pero un patrullero se percató de mi sucia jugarreta, y -en menos de lo q canta una vaca en pijamas- lo tenía al lado.
Después de mucho parloteo, ya no veía escapatoria: el sujeto era aparentemente incorruptible, y no me quedaría otra que soplar el temido aparatito. Cuando de pronto, mi novia sale del auto, y para mi sorpresa (y la del poli) le dice: "Gómez! tanto tiempo! Te acordás quien soy? Hicimos juntos toda la secundaria!". El tipo se acordaba, aunque le convenía hacerse el desentendido...
Pero cuando mi chica se pone insistente, es difícil deshacerse de ella. El pobre no tuvo más remedio que dejarnos ir con el irrevocable comentario de su ex compañera: "No te hagas el correcto ahora... Terminaste la secundaria gracias a todo lo que me copiabas durante los exámenes. Sabés que es cierto"
Y así, gracias a la corrupción del señor policía, y a la memoria de mi novia... pudimos volver a casa sin mayor inconveniente.
Los hechos y personajes de esta historia son reales, excepto por el apellido del sujeto. Por dos razones: 1- Gómez parece apellido de Policía. 2- Me gustaría conservar mis piernas.
mildisculpas: Gracias por la respuesta inmediata, y por la anécdota.
Es una anécdota digna de una película, si me lo preguntan. Justo el compañero del secundario, dejate de joder.
Me preguntaba qué hubiera pasado si el ladrón hubiera sido compañero mío del secundario...Probablemente me hubiera robado lo mismo.
Saludos.
Completo la anécdota: El tipo nos dijo que tenía sida, que no quería hacer eso pero que no le quedaba otra y que algún día nos iba a encontrar y a devolver lo "prestado a la fuerza". Por eso yo me quedé charlando.
Gracias por completarme la anécdota amiga.
Aja r0h!, Será que andaba caminando por la mitad del Tour de France?
Malísimo que la atropellen, pero más lamento lo de su amiga, un naranjazo en la nuca debe haber dolido (en el cuerpo y el orgullo), pero sobre todo debe haber olido.
Bienvenida.
Saludos.
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