Bueno, está bien. Hoy me levanté de muy buen humor. Es que ayer tuve una noche divertida. Cena con las amigas seguida de un cafe (te para mí). Y está bien, nos echaron del bar porque, aparentemente, estabamos ocupando una mesa que no mereciamos tener. Otros DEBIAN ocupar esa mesa, porque son clientes habituales y nosotras no lo somos. Ridículo, no? Pero es así.
Nosotras tenemos un bar al que vamos y podriamos decir que somos "habitués". Pero nunca desalojan a otros para ponernos a nosotras. Algún día me gustaría que nos reconocieran la antigüedad (que es bastante, cabe aclarar) y nos den tratamiento especial.
Pero bueno, esto no venía al caso. Decía que me había levantado de muy buen humor. Ojo, a esta altura del día sigo de buen humor, no se crean. Sí, buen humor aunque no puedo acceder a mi blog, pero sí puedo publicar, aparentemente. Cosas raras de la vida. Tal vez yo publique esto y nadie lo pueda leer (ni yo). Eso me da un poco de gracia (sólo un poco). Claro, es como el arbol que se cae en el bosque vacío, la pregunta del millón, hace ruido? Hago ruido con mis palabras? Alguien las leerá o sólo quedaran registradas en mi memoria de pez?
Francamente no me importa. Hoy estoy de buen humor y lo estoy disfrutando. Y estoy escribiendo para mi club de fans, que anoche me exigía casi, que volviera a escribir.
Así que este post se los dedico a ustedes amigas del alma. Porque sí. Porque quiero escribirles, porque me hacen sentir un poco importante cuando me piden que escriba, sabiendo que van a leer exactamente lo que estan leyendo (si lo pueden leer, si pueden llegar hasta el blog). Porque vamos, ustedes sabían que yo iba a escribir sobre esto, o no? Estaba cantado.
Entonces dejo mi rincón de las anécdotas para otro momento y les dedico estas palabras, que pesan mucho más de lo que parece, en el buen sentido.
Y algo más...Mmmmmmmmm no. Mejor no. Otro día.
3 comentarios:
s,
el viejo dilema zen referido al arbol que cae ignoto de sensualidad en mitad del bosque presenta una inusual riqueza no saturada de pensamiento.
lo paradojal, la riqueza paradojal de la parabola, reside no en la contradiccion, sino en poner de manifiesto el funcionamiento de la contradiccion.
en este sentido, yo tengo un prejuicio en favor de la (oh-no-si-otra-vez) experiencia emocional y creo que las cosas existen para-si en tanto esten investidas emocionalmente (amor, odio, sexo, ternura, envidia, voracidad, celos, conocimiento, etc...).
sin embargo hay hechos, hechos que pasan, hechos que se realizan en el mundo de los hechos, que se corresponden con una realizacion en ese contexto continente. estos hechos del ambiente tienen lugar independientemente del observador de turno. pero seran incapaces de ser tolerados por la mente de nuestro observador si los mismos hacen referencia a partes desconocidas o rechazadas de si-mismo.
la tolerancia debe ser mutua para que el apareamiento de la preconcepcion con la realizacion pueda dar lugar al concepto. en este sentido el hecho debe poder advenir un pensamiento capaz de ser pensado y un sentimieto capaz de ser sentido.
entonces, leyendela, me pregunto por los usos de las mesas y las preferencias: cual es el lugar que lo habitual ocupa? un lugar novedoso e incierto en donde lo habitual se vuelve maravilloso? o, por el contrario, un lugar conocido a priori que invisibiliza aquello mismo que resalta?
creo que el inicio del desprecio por lo habitual, antiguo, y cotidiano es lo que nos conduce a la construccion de barreras de aislamiento y fobia a la intmidad.
pero eso es lo que pienso yo.
HEY!!!!!!! me re costo pero pude entrar! lo lei finalmente el dia sabado...me estaba preocupando, pense que habias abandonado tu nuevo oficio de blogger ...ya nos reconoceran en algun bar nuestra antiguedad...espero mas noticias bloggerianas yalu
se agradece
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